15 de abril de 2011

Duelo entre güeras belgas: Carolus Ambrio Vs. Duvel


En la última entrada hicimos una batalla entre dos Amber Ale donde hubo un claro ganador. El mismo día también hicimos la comparación entre dos cervezas procedentes de Bélgica y más específicamente nos enfocamos en el estilo Belgian Strong Pale Ale. Cervezas con carácter muy fuerte, alto nivel de alcohol y un sabor característico gracias a esa levadura marca Bélgica que las hace tan características a las cervezas de ese país.

Para esta ocasión tomamos a estas dos de la bodega del peligro (el sobrenombre de la cava de la casa) para terminar la noche con cervezas fuertes, no era la primera vez que las tomábamos, de hecho la Carolus Ambrio fue de las primeras cervezas “diferentes” que provee en mi vida (y que de hecho, la tome desde la botella… GRAN error), el primer día que tome una cerveza artesanal fue con al que cerramos la noche. Y la Duvel fue posiblemente dos semanas después de eso. Y por supuesto no fue la última vez que las tome, se volvieron clientes frecuentes, pero nunca había tomado ambas el mismo día. Y bueno, la historia de mi epifanía con la cerveza será para después.

Al tener ya bien gravadas ambas cervezas había una idea ya preestablecida y aunque no quisiéramos, cada uno ya tenía a su ganador en mente, pero quedamos en no decir nada hasta el final y ver si nuestras creencias se confirmaban. Y así fue como le dimos matarile a estas dos grandiosas cervezas donde la batalla fue muy reñida. Aquí los resultados



Nombre: Gouden Carolus Ambrio
Cervecería: Het Anker
Estilo: Belgian Strong Pale Ale
Lúpulos: Solo lúpulos belgas (fue toda la información que pude conseguir)
Alcohol por Volumen (ABV): 8%
Cantidad: 330ml
Procedencia: Mechelen, Bélgica
Vaso Utilizado: Tulipa
Precio: $41 en BeerBox San Pedro (también disponible en Palacio de Hierro y rara vez en Liverpool)

Esta cerveza como comente arriba, fue de mis primeras cervezas artesanales, el día que me desvirgaron fue con la que cerramos la noche, así que la tengo en un lugar muy especial en mi corazón. Curiosamente esta cerveza está clasificada como una Belgian Strong Pale Ale, pero su color no es para nada pálido, ni dorado, ni claro. Por algo se llama Ambrio (lo cual no se que signifique, pero seguramente tiene que ver con Ámbar). Tenía unos días que había tomado una botella de esta cerveza así que tenía muy fresco su recuerdo, por eso fue la primera de este duelo.

Al entrar a la copa tulipa (uno de los vasos recomendados para este estilo) empiezas a notar su color cobre obscuro, ámbar, lo cual siempre se me ha hecho curioso, sin embargo es mucho más clara que las Belgian Strong Dark Ale. Su espuma es típica de las cervezas belgas, amplia, grande, muy acolchonada, difícil de eliminar y duradera. De hecho, servirla es todo un arte, tienes que inclinar el vaso unos 45° y servir delicadamente por los lados de la botella y luego ir regulándola dependiendo si está o no haciendo la suficiente espuma (2 dedos de corona por regla general). Al principio cuesta trabajo servirla correctamente, pero ya que lo haces no volverás a pasar tristezas. Algo que también me encanta al servirla en esta copa, es que la carbonatación sigue siendo constante y en el mero centro de ella se ve todas las burbujas que emergen hacia arriba de forma rápida y agresiva, como si de un vino espumoso se tratara.

La ventaja de esta copa es que puedo agitarla con mayor facilidad sin miedo a tirar algo del sabroso elixir, así que me permite liberar mejor los aromas. Al dar el primer “snif” zaz! Bomba aromática, un dulce delicioso, pero no el típico que te da la malta, sino uno muy distinto, como a dulce de azúcar navideño, dulce como el anís, un poco herbal y mentolado pero abundante en dulce. Delicioso, sin duda ninguna cerveza que no tenga levadura belga en su receta llega a este estilo de aromas.

En el trago es otra gozada, un cuerpo muy pesado, denso, con amargor ligero que se esfuma rápidamente y sobre todo abunda su sabor a dulce de anís, y además viene son uno muy buen amigo a jugar, el alcohol. Esos 8% de ABV no están de adorno y hace su aparición estelar para calentar tu cuerpo. Además aun en tu boca sientes esa carbonatación constante de la bebida, lo que provoca aun más que evoques recuerdos de un vino espumoso. Increíble el sabor, increíble su sensación en boca.

Sin duda soy fan de esta cerveza y nunca me voy a cansar de tomarla, pero eso sí, en lo absoluto es una cerveza de diario ni para pasar el rato, es una cerveza que se toma con respeto, para nada me veo bebiéndome una Carolus Ambrio todos los días, es mas ni siquiera cada fin de semana. Es perfecta para cerrar una cena especial o para después de un pesado día de trabajo en el cual acabas de terminar ese complicadísimo y largo proyecto el cual acaba de hacer a tu empresa o en la que trabajas un gran negocio. Cosas así. O si no, solo para pasar una tarde ya oscureciendo y quieres sentir burbujas en tu paladar junto a la dulzura de las cervezas belgas.



Nombre: Duvel
Cervecería: Brouwerij Duvel Moortgat
Estilo: Belgian Strong Pale Ale
Lúpulos: Saaz y Styrian Golding
Alcohol por Volumen (ABV): 8.5%
Cantidad: 330ml
Procedencia: Puurs, Bélgica
Vaso Utilizado: Tulipa
Precio: $40 en BeerBox San Pedro (también disponible en Palacio de Hierro individual o en 4-Pack con su copa de “regalo”)

Otra clásica en mi cava, una de las típicas belgas que además de ser muy buena y tener muchos premio, es bastante sencilla de conseguir. La primera vez que la provee quede fascinado, me encanto, fue de hecho dos semanas después de mi primera noche con las artesanales, para ese entonces desconocía todo dato sobre dónde comprar cervezas. Un amigo me comento (el cual fue el que me metió la curiosidad por esta cerveza y la Carolus) que él la compro en un Liverpool en Veracruz, así que fuimos a buscarla pero nada. Un día paseando en Pase San Pedro entramos de curioso al área de vinos y licores de Palacio de Hierro y ¡oh sorpresa! Ahí estaba esperándonos. Y aun mejor, estaba el paquete 4 Duvel + Copa Tulipa. Uno al principio podría creer que viene de regalo, pero no. Haciendo cuenta te están vendiendo la copa, eso sí, en varios pesos menos que si la compraras suelta. Aunque es igual de mis clientes frecuentes, tenia algunos meses que no me tomaba una, tengo una botella de 750ml guardara desde hace tiempo, pero esa quiero guardarla para ver como evoluciona con el tiempo.

Al entrar a la copa te topas don un intenso y brillante color dorado, aquí no hay ninguna duda del estilo, igual con la clásica corona de espuma amplia, acolchonada y blanca. Cuando aprendes a servir adecuadamente una de estas queda de maravilla, se ve preciosa. Dan hasta ganas de aventarse sobre la espuma, posiblemente sea mas cómoda y acolchonada que mi cama. Porta igual una gran carbonatación y pasa el mismo fenómeno de la cerveza anterior, toda se concentra en el centro de la copa y se eleva con mucha rapidez, con la diferencia que al ser de color mucho más clara se aprecia con mayor facilidad. Sigue siendo algo bastante bello.

Al sentir el primer tufo del aroma paso algo bastante curioso, igual estaba un dulce acaramelado como si fuera anís, pero había una mezcla rara de aromas que producía una similitud a tocino. Si así es, a tocino. No es la primera cerveza que me topo así, las Rauchbier alemanas tienen esa característica por sus maltas ahumadas, pero Duvel no tiene esta característica normalmente, así que aquí entro mi pregunta ¿la habría servido a la temperatura adecuada? ¿Vendría contaminada? ¿Casualidad de la vida? Quién sabe, pero fue un aroma espectacular, la combinación del dulce con un vasto salado era lo que daba esa aroma. Increíble y era la primera vez que la detectaba en una Duvel, aunque también puede ser que todas las veces anteriores solo la bebía, no la analizaba.

Tiene un cuerpo más liviano, no tan espesa la bebida, aunque se sigue sintiendo pesada por su gran espuma, la cual si es extremadamente densa. Tiene también el fenómeno de la carbonatación en tu boca lo cual le da una sensación increíble, se siente por igual ese dulzor clásico de las cervezas belgas, pero a diferencia de la Ambrio, esta es notablemente más amarga (les debo los IBU, no los pude conseguir) lo cual le da un golpe final más fuerte y sin duda, su alcohol se siente y se siente fuerte. Te da unas cachetadas y luego entra a calentar tu cuerpo, sin duda una sensación muy diferente a lo que podrías encontrar en una Pale Ale americana o inglesa.

Otra cerveza a la que soy muy asiduo y que igual la tengo en mi top, igual que con la anterior es una cerveza que no me veo tomándome una a diario, posiblemente no podría tomarme dos seguidas. Es fuerte, pesada y no tan fácil de tomar, pero eso no quita que sea una delicia y toda una experiencia, desde servirla adecuadamente, hasta el final de la copa. Curiosamente es de las pocas cervezas que se pueden conseguir en México en tamaño magnum (1.5L) la cual si se aumenta bastante el precio ($350 aproximadamente, mientras que si compraras 2 de 750ml serian $220 o si compraras 5 de 330ml serian $200) pero, en primera, es el mejor tamaño para guardarla en cava ya que evoluciona mejor (según los expertos, que yo no soy ninguno) y además ¿Qué no se ve mucho mejor para celebrar una botella de tamaño GRANDE? Yo la verdad espero para mi cumpleaños comprar una junto a la producción de una Pale Ale que estoy pensando hacer.

Ahora sí, llego la parte final, debatirnos entre cual sería la ganadora. A diferencia del duelo de Amber Ales no hubo un evidente ganador y de hecho mi roommate y yo tuvimos decisiones diferentes. Primero, cada quien traía un ganador en su mente antes de probar las dos y de hecho era el mismo, tanto él como yo pensábamos que la Carolus Ambrio iba a ponerse por encima de la Duvel, pero después de terminar con las dos empezábamos con las dudas, veíamos las cualidades de cada una y poníamos en mesa cual sería preferida por ambos, por más que discutimos jamás llegamos a un acuerdo y el resultado quedo así:

Para Leos su ganador fue Gouden Carolus Ambrio, se fue por un viejo conocido, igual de sus primeras cervezas artesanales a la cual eligió solo por nostalgia y cariño. En lo personal me pareció un motivo bastante aniñada pero bueno, para gustos colores.

Por consiguiente yo elegí a la otra, la Duvel por la simple y sencilla razón del aroma, me encanto y me enamoro. Tiene mayor amargor (que en lo personal me encantan las cervezas amargas) y su alcohol está un poco más pronunciado. En apariencia me gusto mas como se ve la Ambrio pero como dije, aquí no se gana por bonitas sino por hacer su trabajo. Sin duda ese detalle que me recordó al tocino fue lo que me hizo inclinarme, sin duda algo bastante curioso en una cerveza sin maltas ahumadas.

Me fue muy difícil decidir ya que ambas son muy buenas, fáciles de conseguir y relativamente no son tan caras. Sin duda seguirán recorriendo frecuentemente la bodega del peligro y mientras dejare a la Duvel de 750ml evolucionar un poco más para en un futuro ver que tanto ha mejorado. Por lo pronto hoy en la noche vamos a echarnos una nueva joyita de las artesanales mexicanas, Minerva Imperial Tequila Ale y en unos dias mas tambien pondre a mis tres IPA favoritas a prueba. Luego escribo que tal estuvo.

Nos estamos leyendo.
Eslem Torres Eriksson

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